Lugares místicos en Brasil
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Ubatuba y los fragmentos de magnesio
En septiembre de 1957, un periódico brasileño recibió una carta de un pescador que afirmaba que un objeto en forma de disco había explotado en el aire sobre la playa de esta localidad frente a él, adjuntando varios fragmentos de metal ligero. Las muestras llegaron a un laboratorio agrícola brasileño, que identificó magnesio casi puro. La discusión empieza ahí: algunos análisis mostraron una pureza superior a la que la industria podía alcanzar en ese momento, mientras que otros la consideraron ordinaria. Los fragmentos pasaron de mano en mano y de laboratorio en laboratorio; algunos se perdieron y otros se estudiaron en los Estados Unidos en la década de 1980. Sesenta años después, el resultado no es concluyente y los fragmentos de Ubatuba siguen siendo el ejemplo más conocido de cómo las pruebas físicas en esta materia se disuelven a lo largo de una cadena de custodia.
Trindade y la fotografía desde la cubierta
El 16 de enero de 1958, el buque Almirante Saldanha se encontraba frente a esta isla brasileña en el Atlántico Sur con una expedición del Año Geofísico Internacional a bordo. Un fotógrafo, Almiro Baraúna, fotografió desde la cubierta un objeto con forma de disco con un anillo alrededor; cuatro de los seis fotogramas lo captaron. El rollo se reveló a bordo en el acto, con oficiales presentes; la Marina de Brasil analizó las imágenes, las aceptó como genuinas y el presidente del país las confirmó públicamente. Más tarde se supo que Baraúna había hecho una vez fotografías montadas para una revista como broma, y ese se convirtió en el principal argumento de los escépticos. En sesenta años nunca se ha demostrado que los fotogramas en sí fueran falsos.
Colares y la Operación Platillo
A partir de finales de 1977, los habitantes de esta isla en la desembocadura del Amazonas empezaron a quejarse de unos objetos deslumbrantes que se posaban sobre las casas por la noche y proyectaban sobre ellas un estrecho haz de luz. Acudían al centro de salud con quemaduras, mareos y anemia; la médica local, Wellaide Cecim Carvalho, llevó el registro de los casos. La Fuerza Aérea Brasileña envió un equipo —Operação Prato, la Operación Platillo—, que estuvo trabajando durante varios meses. Los militares reunieron cientos de páginas de informes, fotografías y películas de cine. El material se desclasificó en la década de 2000 y se entregó al Archivo Nacional de Brasil. No señala ninguna causa; algunos médicos atribuyeron los síntomas al pánico y a una mala alimentación, y otros no. Muchas familias abandonaron la isla en aquel momento.