Los petroglifos de Onega y el Demonio
Grabados en las rocas de la orilla del lago Onega, hechos hace cinco o seis mil años. La figura más conocida es el Bes: un ser humanoide de casi dos metros y medio, partido por la mitad por una grieta natural. Los monjes del monasterio de Múrom tallaron encima una cruz cristiana en el siglo XV para neutralizarlo, y ambas marcas siguen juntas en la piedra, lo que convierte esta roca en un documento poco común de una fe escribiendo sobre otra.
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Ergaki
Un nudo montañoso del Sayán Occidental con la Piedra Colgante: un bloque de varias toneladas apoyado en una pared con tal equilibrio que, según los relatos, podía mecerse con la mano. La tradición local dice que cuando caiga vendrá una desgracia; en los años dos mil se desplazó y dejó de moverse, lo que inquietó visiblemente a los visitantes. Aparte está el Sayán Dormido, una cresta cuyo perfil se lee como una figura humana tendida.
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