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Nivel verde — lugares místicos en el mapa

Lugares reales sin nada en su historial: nada que conste que le ocurriera a nadie. Una historia, un rumor, una atmósfera, un edificio con pasado: el relato trata del lugar mismo, no de lo que hace a quien entra. Aquí cae la mayor parte del catálogo, y esa es la respuesta honesta, no la aburrida.

101 lugaresSobre los niveles de peligro

Zona anómalaNivel de peligro: Verde

El Poblado del Diablo, cerca de Kaluga

Un afloramiento rocoso en los bosques de la región de Kaluga, envuelto en historias sobre un diablo que lo levantó en una sola noche. El lugar es interesante sin ellas: en las piedras crece el musgo del oro del duende, que brilla en la oscuridad, y en las grietas viven helechos que no pintan nada en esta latitud — relictos que sobrevivieron a la glaciación en el microclima de las rocas. La anomalía botánica es real, y su explicación se encontró más tarde que la leyenda.

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Edificio abandonadoNivel de peligro: Verde

Las canteras de Adzhimushkay

Explotaciones de caliza a las afueras de Kerch donde, de mayo a octubre de 1942, resistió una guarnición de soldados y civiles después de que cayera la ciudad y ellos bajaran bajo tierra. Los alemanes volaron los techos y bombearon gas por las galerías. De unas trece mil personas sobrevivieron unos centenares. Los diarios hallados después en las labores están entre los documentos más duros de aquella guerra. Parte de las canteras es hoy museo; el resto está cerrado, porque allí siguen apareciendo restos.

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Edificio abandonadoNivel de peligro: Verde

El Camino Muerto

Las Obras 501 y 503: el ferrocarril Salejard-Igarka, tendido a través de la tundra polar con trabajo penitenciario entre 1947 y 1953. Tras la muerte de Stalin las obras se abandonaron en un solo día. Quedan en la tundra unos setecientos kilómetros de vía, junto con locomotoras, puentes y recintos de campo con sus torres de vigilancia y sus barracones, todo aún en pie porque retirarlo habría costado más que dejarlo. Se le llama camino muerto no por sus fantasmas: no lleva a ninguna parte y nunca llevó.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

Kapustin Yar

Un polígono de misiles de la región de Astracán, cerrado desde 1946 con tanto rigor que a su alrededor creció el mismo repertorio de historias que creció alrededor del Área 51 en Estados Unidos: aparatos derribados, hangares subterráneos, ensayos de maquinaria desconocida. Parte de los rumores tiene un origen evidente: aquí se probaron cohetes de verdad y en 1957 se detonó un artefacto nuclear, y durante años cualquier destello sobre la estepa no tuvo explicación oficial. El polígono sigue en funcionamiento.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

El Bloop

En 1997 unos hidrófonos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos registraron en el Pacífico Sur un sonido de frecuencia ultrabaja lo bastante potente como para captarse en sensores separados por cinco mil kilómetros. Su perfil se parecía a uno biológico, y durante dos décadas el Bloop fue la prueba estrella de quien cree en gigantes marinos por descubrir. La NOAA lo zanjó en 2012: un criosismo, un iceberg fracturándose en la Antártida. El sonido dejó de ser un misterio, pero sigue siendo uno de los archivos de audio más conocidos de la historia de internet.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

El cañón del Charyn

Un cañón kazajo de unos ciento cincuenta kilómetros, uno de cuyos tramos se llama el Valle de los Castillos: roca sedimentaria tallada por el viento y el agua en torres y murallas de hasta trescientos metros. En su fondo crece un bosquecillo de fresno sogdiano que sobrevivió a la Edad de Hielo, especie que casi no existe en ningún otro sitio. La tradición kazaja llena el cañón de espíritus, y los del lugar desaconsejan dormir en el fondo — no por motivos místicos, sino porque el agua sube sin avisar.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

Mangystau

Una región de la orilla oriental del Caspio donde los cerros testigo de creta se alzan en el desierto como ruinas de ciudades y del suelo emergen crestas de esferas de piedra perfectamente redondas: concreciones de hasta tres metros. Aquí está también Beket-Ata, una mezquita subterránea excavada en una colina de creta por un predicador sufí en el siglo XVIII; recibe un flujo constante de peregrinos, y la tradición exige pasar la víspera en el valle contiguo.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

El kurgán de Salbyk

Un kurgán real de Jakasia rodeado de losas verticales de arenisca devónica de hasta cincuenta toneladas: la piedra se arrastró setenta kilómetros. Antes de la excavación el túmulo medía veinticinco metros de alto. Dentro había un enterramiento con varios acompañantes, muertos, a todas luces, para ese fin. El valle que lo rodea se llama el Valle de los Reyes: aquí hay varias decenas de kurganes y la mayoría sigue intacta.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

El monte Belujá

El punto más alto del Altái, que los altaicos llaman Uch-Sumer y tienen por prohibido: no se subía, ni se hablaba alto al pie. Nicolás Roerich vino aquí en 1926 y ligó la montaña a Belovodie y a Shambhala; sus cuadros hicieron del Belujá el centro de una peregrinación esotérica rusa que no se ha secado. La cima está casi a la misma distancia de tres océanos, dato que a los esotéricos les gusta citar.

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Edificio abandonadoNivel de peligro: Verde

Chufut-Kalé

Una ciudad rupestre en una meseta de Crimea, habitada desde el siglo VI y abandonada en el XIX. El nombre significa fortaleza judía: los caraítas fueron los últimos en vivir aquí. Están talladas en la roca las casas, las cisternas, una prisión y el mausoleo de Canike Hanım, hija del kan. Al lado queda el cementerio caraíta de Balta Tiymez, «que el hacha no toque»: un robledal protegido donde la tala estaba absolutamente prohibida, razón por la cual sobrevivió a todos los bosques de alrededor.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Ayu-Dag, la Montaña del Oso

Un volcán que nunca llegó a serlo en la costa sur de Crimea: el magma subió, no llegó a salir y fraguó formando una cúpula. Desde el mar la montaña se lee como un oso enorme bebiendo. Una leyenda crimea lo toma al pie de la letra: el jefe de una manada de osos convertido en piedra, castigado por intentar beberse el mar antes que dejar marchar a una muchacha fugitiva. Se conservan en ella restos de un monasterio medieval y de fortificaciones, y en algunos puntos el campo magnético desvía la brújula.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

El Valle de los Fantasmas del Demerdzhí

Una ladera del monte crimeo Demerdzhí sembrada de cientos de pilares de piedra de hasta veinticinco metros: conglomerado del que la lluvia ha lavado la roca más blanda. Con niebla y al ponerse el sol las formas se leen como personas y animales, y los contornos cambian con la luz. Una tradición tártara de Crimea los explica por la maldición de un herrero que se instaló en la montaña; el nombre significa herrero. En 1966 el monte se deslizó y sepultó parte de la aldea de Lavanda.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Los petroglifos de Onega y el Demonio

Grabados en las rocas de la orilla del lago Onega, hechos hace cinco o seis mil años. La figura más conocida es el Bes: un ser humanoide de casi dos metros y medio, partido por la mitad por una grieta natural. Los monjes del monasterio de Múrom tallaron encima una cruz cristiana en el siglo XV para neutralizarlo, y ambas marcas siguen juntas en la piedra, lo que convierte esta roca en un documento poco común de una fe escribiendo sobre otra.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Los laberintos de Solovkí

Espirales de cantos rodados en las islas Solovkí, trazadas hace tres o cuatro mil años. Hay unas treinta, la mayor de veinticinco metros de diámetro. No tienen ramificaciones: un solo camino sinuoso hasta el centro y de vuelta. La explicación aceptada las liga a ritos funerarios y a impedir que un alma encuentre el camino de regreso a los vivos: al lado aparecen montones de piedra con hueso quemado.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

La cueva de Denísova

Una cueva del Altái donde, en 2008, el ADN extraído del hueso del dedo de una niña reveló toda una especie humana desconocida: los denisovanos. Sus genes los llevan todavía poblaciones de Melanesia y del Tíbet, y los tibetanos heredaron de ellos una variante que ayuda en altura. Una capa contenía los restos de una muchacha cuya madre era neandertal y cuyo padre era denisovano: la única persona conocida de primera generación entre dos especies humanas distintas.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

La meseta de Putorana

Una meseta de basalto del tamaño de Gran Bretaña al norte del círculo polar, tallada por cañones y cascadas, entre ellas la más alta de Rusia. La carretera más próxima está a cientos de kilómetros; se llega en helicóptero o por agua. Los evenkis tenían la meseta por morada de la deidad del fuego Josedem y no se asentaban en ella. La formaron las erupciones de los traps siberianos, ligadas a la extinción del Pérmico, la mayor de la historia del planeta.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

La cueva Kápova (Shulgán-Tash)

Una cueva de Baskortostán con pinturas parietales de unos diecisiete mil años: mamuts, caballos, rinocerontes, hechos en ocre. Antes de su descubrimiento en 1959 se creía que la pintura paleolítica solo existía en Europa occidental. En la epopeya baskir Ural-batyr el lago de su boca es la entrada al inframundo, gobernado por Shulgán, el hermano del héroe que se pasó al mal. La cueva y el lago llevan su nombre.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Orheiul Vechi

El cañón calizo del Răut, en Moldavia, con un monasterio rupestre excavado en sus paredes verticales: celdas, una capilla y un campanario unidos por pasadizos en la roca. Aquí vivieron monjes desde el siglo XIII; las autoridades soviéticas lo cerraron, y hasta los años noventa quedó un único ermitaño en las cuevas. Abajo, en la ladera, hay restos de fortificaciones getodacias y de una ciudad de la Horda de Oro que ocupó el mismo terreno.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Bosque de Białowieża

El último gran macizo de bosque primigenio de llanura de Europa, en la frontera de Bielorrusia y Polonia: lo que era el continente entero antes de las talas. Aquí pace una manada salvaje de bisontes, reconstruida a partir de unos cincuenta animales después de que abatieran en 1921 al último que vivía libre. Los árboles llegan a cincuenta metros y algunos robles son más viejos que la Mancomunidad. La mitología báltica y eslava llenaba estos bosques de leshis y doncellas del bosque, y los guías de aquí lo mantienen con gusto.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Gobustán

Un macizo rocoso a las afueras de Bakú con más de seis mil petroglifos, los más antiguos de hasta cuarenta mil años. Aquí está también el gaval dash, la piedra pandero: una losa que da una nota resonante al golpearla y que evidentemente se tocaba. Thor Heyerdahl vino tres veces y sostuvo que los barcos representados emparentan con los petroglifos noruegos, deduciendo un origen caucásico de los escandinavos, hipótesis que los especialistas no aceptaron.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Lago Seván

Un lago de altura que abastece casi toda el agua dulce de Armenia. En época soviética se bajó su nivel a propósito casi veinte metros para producir electricidad, y salió a la luz lo que había debajo: poblados de la Edad del Bronce, fortalezas y necrópolis. La península de Seván era una isla antes de aquel desagüe. El monasterio de Sevanavank lo fundó en 874 la princesa Mariam, y la tradición dice que lo levantaron monjes desterrados de Echmiadzin por mala conducta.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

El lago Issyk-Kul

Un lago de montaña que no se hiela, en el Tian Shan, con varios asentamientos sumergidos bajo él, desde época saka hasta la Edad Media. Los buzos han sacado calderos de bronce, monedas e hiladas de ladrillo. Una leyenda liga el lago a la tumba de Tamerlán y otra a un monasterio de hermanos armenios donde, según el Atlas Catalán de 1375, se guardaban las reliquias del apóstol Mateo. Esto último se toma lo bastante en serio como para que sigan trabajando expediciones en el lago.

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Zona anómalaNivel de peligro: Verde

La meseta de Ustiurt

Un desierto pedregoso entre el Caspio y el Aral que cae a la llanura en escarpes de ciento cincuenta metros. Desde el aire se ven las flechas de Ustiurt: estructuras de piedra de hasta un kilómetro, advertidas solo en los vuelos de reconocimiento de los años ochenta. Se leen como trampas de caza por ojeo, pero quién las construyó se discute, y las estimaciones de su antigüedad llegan a los miles de años. El sitio está lo bastante vacío como para que se hayan encontrado aquí varias especies de ungulados que se daban por extinguidas.

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FolcloreNivel de peligro: Verde

Las Tumbas de Piedra

Crestas de granito que emergen como una isla de la estepa llana del mar de Azov. Según una versión, aquí se libró en 1223 la batalla del Kalka y se tendió a tres príncipes capturados bajo una plataforma sobre la que los mongoles banquetearon hasta asfixiarlos. La estepa de alrededor estuvo durante siglos sembrada de mujeres de piedra: figuras cumanas levantadas sobre las tumbas, de las que solo queda una parte.

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