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282 lugares
Roswell
El 8 de julio de 1947 la base aérea del ejército en Roswell emitió una nota de prensa diciendo que había recuperado un «disco volante». Horas después retiró el comunicado y llamó globo meteorológico a los restos. Se habría olvidado si a finales de los setenta algunos participantes no hubieran empezado a contarlo de otro modo; en los noventa Roswell ya era sinónimo de encubrimiento. En 1994 las fuerzas aéreas admitieron que el globo no era meteorológico sino parte del Proyecto Mogul, que escuchaba las pruebas nucleares soviéticas: una verdad con cuarenta y siete años de retraso, que a esas alturas no convenció a nadie.
El lago Iliamna y sus monstruos
El mayor lago de Alaska, donde los pilotos de avioneta describen desde los años cuarenta cuerpos oscuros de más de diez metros moviéndose bajo la superficie. Los dena'ina los conocían mucho antes y advertían de no salir solo al agua. A diferencia de la mayoría de monstruos lacustres, este tiene una explicación plausible — belugas o esturiones gigantes que suben desde el mar —, pero nunca se ha sacado un ejemplar.
Cadboro Bay y Caddy
La bahía frente a Victoria que dio nombre a la serpiente marina Cadborosaurus, «Caddy». Los relatos arrancan en los años treinta: un cuello largo con cabeza de caballo, un cuerpo con jorobas y una velocidad que los testigos consideran imposible para una foca. En 1937 se extrajo del estómago de un cachalote, en una estación ballenera, un cadáver de unos tres metros; se fotografió y luego se perdió. La fotografía se sigue discutiendo.
Harrison Lake, de donde salió «sasquatch»
El valle de este lago de la Columbia Británica dio la propia palabra: en los años veinte el maestro J. W. Burns recogió del pueblo sts'ailes relatos de gigantes del bosque y transcribió su nombre local como «sasquatch». En 1957 el consejo de Harrison Hot Springs votó en serio financiar una expedición para capturar uno. Aquí se siguen registrando avistamientos.
Whitehall, hogar oficial de Bigfoot
En agosto de 1976 varios adolescentes y dos policías describieron por separado una figura de más de dos metros cerca de este pueblo lindante con Vermont: cubierta de pelo, de ojos rojos y con un grito que uno de los agentes definió como «una mujer chillando mezclada con un cerdo». El ayuntamiento aprobó después una ordenanza que prohíbe hacer daño a Bigfoot dentro del término municipal: jurídicamente inútil, y buena medida de lo en serio que se lo toman aquí.
Louisiana, Misuri: el verano de Momo
En el verano de 1972 este pueblo del Misisipi pasó por un pánico de verdad: unos niños dijeron haber visto en el linde del bosque una figura negra y peluda de más de metro ochenta sosteniendo un perro muerto, y el hedor era tal que la madre de uno de ellos lo olió desde dentro de casa. En una semana entraron avisos suficientes para que el sheriff organizara batidas, y la prensa bautizó a aquello Momo, por Missouri Monster.
Loveland and the Frogman
The Loveland Frog is a bipedal amphibious or reptilian creature with webbed digits, inhabiting the area around the city of Loveland, Ohio. It first appeared at 3:30 a.m. in May 1955. A businessman was driving along a rural road near the Little Miami River in Clermont County, close to Loveland, when he spotted three bipedal, wrinkled creatures under a bridge. They had webbed hands and feet, as well as no teeth. One of the frogs held up a stick that emitted sparks and gave off the scent of alfalfa and almonds. On August 25 of that same year, Mrs. Darwin Johnson and Mrs. Chris Lamble were swimming in the Ohio River near Evansville, Indiana. Suddenly, Darwin Johnson began drowning and struggling for breath after a scaly hand grabbed her underwater and pulled her toward the bottom. When Chris Lamble swam closer, the mysterious attacker retreated, allowing Darwin Johnson to escape. Since the Ohio River flows through Pennsylvania, Ohio, West Virginia, Kentucky, and Illinois, it stands to reason that the frogs could reach any of these states. In March 1972, police officer Ray Shockey was driving along East Kemper Road when he noticed a four-foot-tall, bipedal, leathery creature with a head and face like a frog or lizard. The creature leaped over the railroad tracks and apparently jumped into the Little Miami River. Scratches were found on the guardrails, though this is hardly proof of the Loveland Frog's existence, as a human would have left identical marks. Two weeks later, Officer Mark Matthews saw a similar frog on the road—four feet long, not counting its tail (which, notably, none of the other reported frogs had). The tailed body was lying on the road as if lifeless, but then stood up, crouched, and moved toward the guardrail. The officer fired a shot, but rather than killing the four-foot amphibian, he merely frightened it away. In 2016, Sam Jacobs was playing Pokémon GO behind the Beth Adam synagogue on Loveland-Madeira Road when he saw a large frog in the nearby river. Jacobs stated he wasn't sure if it was a frogman or just an extraordinarily large frog, but it walked out of the water on its hind legs. He added that he understood how crazy it sounded, but swore to its truth on his grandmother's grave.
Honey Island Swamp and Its Monster
Standing over 7.5 feet tall and weighing between 400-500+ pounds, the Honey Island Swamp Monster — also known as the Louisiana Wookie — is said to be covered in a thick coat of matted gray or brown hair and swamp weed. Its yellow eyes are seemingly reptilian, and the smell it emits has been called the stench of death. This primitive creature has long been blamed for the deaths of livestock and the mysterious disappearances of children in adjacent areas. Popular lore in the region is that the Honey Island Swamp Monster might be the horrifying product of a union between a chimpanzee and an alligator. And in the darkly primordial swamplands that must look much the same now as they did thousands of years ago, the existence of almost any creature seems possible — no matter how ominous. One of the strangest legends surrounding the Honey Island Swamp Monster revolves around a train wreck which allegedly occurred near the Pearl River in the early part of the 20th century. According to this legend, the train was full of exotic animals from a traveling circus, which fled into the swamps after the train derailed. While most of the creatures would soon perish in the harsh swamp land, the legend goes on to tell us that a troop of chimpanzees managed to survive and even went as far as to interbreed with alligators. The result was a strange colony of reptilian like mammals. However, this is impossible, because monkeys and alligators cannot interbreed. The Honey Island Swamp Monster is alleged to have a foul stench like other cryptids specifically in the Hairy Hominids category (Bigfoot, Skunk ape, Missouri monster, etc.), possibly due to the marsh's natural smell.
Lake Worth y el Hombre Cabra
En el verano de 1969 varios grupos que estaban junto al lago a las afueras de Fort Worth contaron, en una misma noche, que una criatura blanca y peluda cubierta de escamas saltó desde un barranco sobre sus coches y lanzó un neumático a unos quince metros. El Fort Worth Star-Telegram lo llevó a portada y cientos de personas acudieron al lago con armas. Parte de aquellos avisos se atribuyó después a una broma de estudiantes. No todos.
El lago Okanagan y Ogopogo
Un lago de la Columbia Británica donde la criatura se conocía mucho antes de los europeos: los syilx la llamaban N'ha-a-itk y llevaban un animal pequeño como ofrenda al cruzar el agua. Los colonos empezaron a describir un cuerpo largo, oscuro y con jorobas en la década de 1870. El nombre Ogopogo viene de una canción de music-hall inglesa de los años veinte y prendió con tanta fuerza que desplazó al original.
El lago Champlain y Champ
El lago entre Vermont, Nueva York y Quebec, donde una criatura llamada Champ aparece en los relatos desde el siglo XIX y, según la tradición, desde tiempos iroqueses. La prueba más conocida es la fotografía de Sandra Mansi de 1977 — un cuello oscuro y curvo sobre el agua — que los peritos no pudieron ni confirmar ni declarar falsa. Ambos estados han prohibido formalmente hacer daño a Champ: un caso raro de críptido que llega a la ley.
Los Pine Barrens y el Diablo de Jersey
Millón y medio de acres de pinar sobre arena, donde pervive una leyenda de trescientos años sobre el decimotercer hijo de Mother Leeds. En 1735, cuenta la historia, ella dijo de mal humor que aquel hijo bien podía ser el diablo — y el recién nacido se transformó en una cosa alada con pezuñas y cabeza de caballo, salió por la chimenea y desde entonces vive aquí. En enero de 1909 se le denunció por todo el estado durante una semana entera: cerraron escuelas y aparecieron huellas en la nieve de los tejados.
Bray Road y el hombre lobo de Wisconsin
En una carretera rural a las afueras de Elkhorn los conductores llevan denunciando lo mismo desde finales de los ochenta: una criatura grande cubierta de pelo, de pie o corriendo a dos patas, con hocico de perro. Un periódico local reunió los testimonios en 1991 y la Bestia de Bray Road saltó a todo el país. Lo que la aparta del relato habitual de Bigfoot es la cara: los testigos insisten en que es de lobo y no de simio, y se mantienen en ello aunque se rían de ellos.
Bluff Creek, donde se rodó la película de Patterson
El 20 de octubre de 1967 Roger Patterson y Bob Gimlin filmaron aquí cincuenta y nueve segundos en los que una figura grande y peluda cruza un banco de grava y mira atrás por encima del hombro. Ese fotograma es la imagen de Bigfoot más reconocida que existe, y la discusión no se ha cerrado en medio siglo: unos analizan la marcha y la ven imposible para una persona, otros buscan las costuras de un disfraz. El sitio en sí es un arroyo cualquiera en los bosques remotos del norte de California, y la gente sigue viniendo con cámaras.
Fouke and the Boggy Creek Monster
In the area of Fouke, Arkansas in Miller County, southeast of Texarkana, allegedly lives the Boggy Creek Monster. In these sparsely populated, forested hills of the Ozarks, the Boggy Creek Monster, also referred to as the Fouke Monster, has been a legend of the area since the 1840s. This Bigfoot-like creature is said to be about seven feet tall, walks upright, has a smelly, animal-like odor, and is covered with hair. The Arkansas version of Sasquatch or Bigfoot, this hairy beast has a reputation for killing chickens, livestock, and dogs in the area, though has never been known to harm humans. In the late 1860s, the beast allegedly harassed two families living outside Fouke and the legend quickly spread. In 1973, the tale of the Boggy Creek Monster was made into an extremely poor low budget movie called The Legend of Boggy Creek. In 1997, there were more than 40 sightings of the Boggy Creek creature and in 1998, reports said that the hairy beast was seen walking along a dry creek bed about five miles south of town. Whether a legend or reality, the town of Fouke once capitalized on the legend, with signs throughout the town and a gift shop near Boggy Creek that provided Monster souvenirs. Today, Monster Mart continues to cater to tourists with souvenirs. We really had to search for the creek, which we finally found south of town, marked only by a small plaque on the bridge. Boggy Creek Bridge, Arkansas Boggy Creek Bridge, Arkansas, by Kathy Alexander. The Fouke Monster was allegedly last seen near the junction of the Sulphur and Red Rivers.
Flatwoods y el monstruo del condado de Braxton
El 12 de septiembre de 1952 tres chicos vieron bajar algo luminoso en la colina de detrás de la granja Fisher. Al subir con la madre de uno de ellos y unos vecinos, el grupo distinguió a la luz de una linterna una figura de unos tres metros: un cuerpo oscuro plisado como una falda y una cara roja con forma de as de picas, iluminada por dentro. Olía, dijeron, a metal y a quemado, y por la mañana media expedición estaba vomitando. Las fuerzas aéreas lo achacaron a un meteoro y a un búho. Los del pueblo nunca lo aceptaron.
Point Pleasant, casa del Hombre Polilla
Entre noviembre de 1966 y diciembre de 1967, en este pueblo de la confluencia del Ohio y el Kanawha se denunció una figura alada de unos dos metros con los ojos rojos encendidos: decenas de avistamientos. El primero vino de dos parejas que pasaban de noche junto a una fábrica de explosivos abandonada: aquello, dijeron, siguió el ritmo de su coche a ciento sesenta por hora. Los avistamientos cesaron el 15 de diciembre de 1967, cuando se derrumbó el Silver Bridge y murieron cuarenta y seis personas: una coincidencia que ató para siempre al Hombre Polilla con el presagio. En el centro hay una estatua suya de acero.
Metro-2
Una línea de metro secreta que oficialmente no existe: la leyenda urbana más resistente de Moscú. Según se cuenta, la «D-6» une el Kremlin con búnkeres, el edificio del ministerio de la Smolénskaya y la dacha cercana de Stalin, y hay una entrada en los sótanos del edificio principal de la Universidad Estatal de Moscú, del que se dice que tiene tantas plantas bajo tierra como por encima. Los diggers llevan décadas publicando mapas que no concuerdan entre sí; el ministerio de Defensa nunca ha confirmado nada, y tampoco lo ha desmentido con claridad. La leyenda se alimenta de ese silencio: cuanto menos se dice, más detallado se vuelve el mapa.
La Casa del Malecón
El bloque gris frente al Kremlin, levantado en 1931 para la élite soviética. Durante el Gran Terror sacaban de allí a la gente de noche: de unos quinientos pisos, más de un tercio quedó tocado por las purgas y algunos cambiaron de inquilinos varias veces. De ahí salen las leyendas: escaleras con puertas sin número, habitaciones en las que nadie entró a vivir durante años, pasos por los corredores de plantas vacías. Los vecinos contaban que de noche oían arrastrar muebles en el piso de al lado, cuando allí no vivía nadie. Sigue teniendo fama del edificio residencial más siniestro de Moscú, y es el caso en que la historia de fantasmas creció directamente de la historia documentada.
Ostánkino y la vieja del bastón
Ostánkino se levantó sobre el terreno de un viejo cementerio, y a ese hecho se agarra la leyenda más tenaz de Moscú. En el siglo XVI, cuando el boyardo Sotin se dispuso a arar aquí un campo, apareció una anciana encorvada con un bastón y le dijo que no molestara a los que yacían en la tierra, o la desgracia encontraría a quien lo hiciera. Desde entonces la «han visto» antes de cada desastre de la zona; el personal del centro de televisión la recordaba en los días previos al incendio de la torre en 2000. La gente la menciona con naturalidad, como se menciona un presagio, y casi nadie sabe decir dónde lo oyó por primera vez.
El solar de la torre Sújarev
La torre se alzó aquí desde 1695 hasta su demolición en 1934, pero la leyenda sobrevivió al edificio. Albergaba la Escuela de Matemáticas y Navegación, dirigida por Jacob Bruce, compañero de Pedro el Grande, astrónomo e ingeniero al que el rumor convirtió en hechicero. Se decía que tenía un observatorio en lo alto, que hacía experimentos de noche y que había emparedado en la fábrica un «libro negro» que daba poder sobre todas las cosas. Durante el derribo se buscó el libro y nunca apareció. Desde entonces se cuenta que el fantasma de Bruce se deja ver en la plaza Sújarevskaya, esperando a que reconstruyan la torre.
El piso maldito de la Bolshaya Sadóvaya
El piso 50 del número 10 de la Bolshaya Sadóvaya: el «piso maldito» de El maestro y Margarita, donde se instala el séquito de Voland. Bulgákov vivió aquí a principios de los años veinte, y la escalera ya tenía su fama antes de la novela: los vecinos decían que de ese piso desaparecía gente. Tras publicarse el libro, el portal quedó cubierto de citas y dibujos durante décadas; se pintaban las paredes y las inscripciones volvían. Ahora hay allí un museo, pero la costumbre de dejarle una nota a Voland no se ha ido a ninguna parte, y los del barrio hablan del gato negro del patio en un tono que no es del todo de broma.
Barranco de Golósov
Un barranco de Kolómenskoye del que Moscú cuenta historias como de un sitio donde el tiempo se afloja. En la versión más conocida, un destacamento de jinetes tártaros se desvaneció en él durante la incursión de Devlet Giray de 1571, y en 1621 aparecieron ante las puertas del zar unos jinetes con armaduras anticuadas. Interrogados, insistieron en que habían bajado al barranco huyendo de una persecución, se habían escondido en una niebla verdosa del fondo y habían salido de ella unos minutos después. Habían pasado cincuenta años. Abajo yacen dos peñascos enormes, el Ganso y la Piedra de la Doncella; todavía va gente a pedirles deseos, y la niebla realmente se demora allí más que en las laderas.
Kuldhara
Una aldea del desierto de Thar, cerca de Jaisalmer, que sus habitantes abandonaron en una sola noche hacia 1825 y a la que nunca regresaron. Cuenta la historia que el ministro del estado exigió a la hija del jefe del pueblo, y antes que entregarla la comunidad entera de ochenta y cuatro aldeas se marchó en la oscuridad, tan callada que ninguno de sus vecinos los vio irse. Al partir, los brahmanes maldijeron el lugar: quien intentara asentarse allí no pasaría de la noche. Las casas llevan desde entonces casi dos siglos vacías, en mitad de una tierra por lo demás habitada. Los muros de piedra, las escaleras y los umbrales están intactos: no son ruinas, es un sitio dejado atrás, como si sus dueños hubieran salido un momento y no hubieran vuelto.