Urban Legends

Lugares místicos en Rusia

56 leyendas · 8 ciudades

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Zona anómala

El Valle de la Muerte de Kamchatka

Una hondonada estrecha al pie del Kijpinych, en la reserva de Kronotski, descubierta en 1975: en su fondo aparecen con regularidad animales y aves muertos, y a quien se demora allí le entran mareo y flojera. La respuesta se halló casi enseguida y resultó ser química: del suelo se filtran sulfuro de hidrógeno y otros gases que se acumulan en la hondonada cuando no hay viento. El valle sigue siendo letal y está cerrado a las visitas, y el nombre se fijó mucho antes que la explicación.

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Zona anómala

El Poblado del Diablo, cerca de Kaluga

Un afloramiento rocoso en los bosques de la región de Kaluga, envuelto en historias sobre un diablo que lo levantó en una sola noche. El lugar es interesante sin ellas: en las piedras crece el musgo del oro del duende, que brilla en la oscuridad, y en las grietas viven helechos que no pintan nada en esta latitud — relictos que sobrevivieron a la glaciación en el microclima de las rocas. La anomalía botánica es real, y su explicación se encontró más tarde que la leyenda.

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Aparición

El Espeleólogo Blanco

El homólogo subterráneo del Alpinista Negro, conocido por cualquiera que entre en cuevas en el antiguo espacio soviético. Lo que lo hace blanco es la calcita, posada en su ropa a lo largo de años bajo tierra. Encontrárselo significa tradicionalmente que el grupo ha perdido la ruta. Los espeleólogos tienen un rito de iniciación medio en broma para los novatos en el que se lo describe: un caso raro de folclore cuyos portadores saben perfectamente que es folclore, y que no es por ello menos eficaz.

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Aparición

El Alpinista Negro

Una figura de negro que aparece en la montaña: en unos relatos ayuda a los perdidos, en otros los saca del camino. La leyenda es común al montañismo soviético en su conjunto y se ha registrado en el Cáucaso, el Tian Shan y el Pamir; cada región tiene su propia versión de quién fue en vida, normalmente alguien a quien abandonaron colgado de una cuerda. La historia tiene una moraleja práctica, y eso explica su resistencia: dice en voz alta lo que de verdad pasa en la montaña y lo que ese mundo teme más que morir.

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Edificio abandonado

El Camino Muerto

Las Obras 501 y 503: el ferrocarril Salejard-Igarka, tendido a través de la tundra polar con trabajo penitenciario entre 1947 y 1953. Tras la muerte de Stalin las obras se abandonaron en un solo día. Quedan en la tundra unos setecientos kilómetros de vía, junto con locomotoras, puentes y recintos de campo con sus torres de vigilancia y sus barracones, todo aún en pie porque retirarlo habría costado más que dejarlo. Se le llama camino muerto no por sus fantasmas: no lleva a ninguna parte y nunca llevó.

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Aparición

Miasnoy Bor

Un paraje a las afueras de Nóvgorod donde el 2.º Ejército de Choque soviético, cercado, fue destruido en la primavera y el verano de 1942. Los muertos se cuentan por decenas de miles, y muchísimos siguen sin enterrar: los equipos de búsqueda trabajan aquí cada temporada desde los años ochenta. Las historias de voces, pasos y ruidos de combate en este bosque las conoce cualquiera que haya estado. Este es el caso en que el folclore no necesita explicación: el lugar es exactamente lo que se dice de él.

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Zona anómala

Kapustin Yar

Un polígono de misiles de la región de Astracán, cerrado desde 1946 con tanto rigor que a su alrededor creció el mismo repertorio de historias que creció alrededor del Área 51 en Estados Unidos: aparatos derribados, hangares subterráneos, ensayos de maquinaria desconocida. Parte de los rumores tiene un origen evidente: aquí se probaron cohetes de verdad y en 1957 se detonó un artefacto nuclear, y durante años cualquier destello sobre la estepa no tuvo explicación oficial. El polígono sigue en funcionamiento.

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Zona anómala

El paraje de Shushmor

Un tramo remoto de bosque y ciénaga donde se juntan las regiones de Moscú, Vladímir y Riazán. Su fama es vieja: aquí desaparecía gente con regularidad en el camino postal ya a finales del siglo XIX, y las autoridades del distrito intentaron averiguar por qué. En época soviética los relatos incorporaron una construcción de piedra en algún punto de la espesura que nadie ha encontrado desde entonces. El lugar es realmente difícil de atravesar — turbera, sin referencias y sin cobertura —, y eso explica buena parte de la fama, aunque no toda.

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Zona anómala

El Cementerio del Diablo

Un claro en la taiga del krai de Krasnoyarsk del que se dice lo mismo desde los años treinta: un redondel quemado donde muere el ganado, falla la maquinaria y la gente se encuentra mal. El sitio se relaciona con la explosión de Tunguska, ocurrida cuatrocientos kilómetros al norte. Las expediciones salen desde los años setenta, y la dificultad central es que nadie encuentra el claro dos veces: las descripciones coinciden, las coordenadas no. Algunos investigadores creen que la zona existió y se ha cubierto de vegetación; otros, que nunca existió.

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Zona anómala

La cresta Medveditskaya

Una cadena de colinas en el límite de las regiones de Volgogrado y Sarátov, considerada desde los años noventa una de las principales zonas anómalas de Rusia. La gente viene por los rayos globulares, que aquí se observan más a menudo de lo normal, y por los «túneles»: cavidades subterráneas de forma regular que los entusiastas atribuyen a una civilización desconocida y los geólogos explican como karst y viejas labores. El lugar es conocido además por un rasgo muy terrenal: la cresta atrae tormentas, y sus árboles reciben de verdad más rayos que los de alrededor.

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Ficción

La Dama de Picas: llamarla en el espejo

Un ritual infantil soviético: en un baño a oscuras se dibuja una escalera en el espejo con pintalabios, se encienden velas y se llama tres veces a la Dama de Picas. Si viene, puede conceder un deseo o puede estrangularte — hay tantos finales como patios donde se jugaba. Pariente directo de la Bloody Mary anglosajona y de una docena de ritos parecidos por todo el mundo: siempre un espejo, oscuridad y una llamada triple. El mecanismo es el mismo en todas partes porque la tarea es la misma: convertir el miedo en un juego con reglas.

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Ficción

La película roja

Una leyenda del final del período soviético: en algún sitio existe una película fotográfica especial en la que la gente sale desnuda. Se le atribuía normalmente a un extranjero, japonés o alemán, que pedía que le hicieran una foto delante de un monumento y luego se marchaba con el carrete. La historia se apoyaba en dos cosas a la vez: en la escasez, bajo la cual a cualquier objeto importado se le atribuían propiedades imposibles, y en una curiosidad adolescente que en aquel país no tenía otra salida. Semejante película, por supuesto, nunca existió.

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Ficción

La Volga negra

Un coche negro sin matrícula, a veces con visillos blancos o neumáticos rojos, que recorre la ciudad llevándose niños. La leyenda circuló por todo el bloque del Este desde los años sesenta hasta los ochenta — en la URSS, Polonia, la RDA, Hungría — y en cada país iba alguien distinto al volante: la seguridad del Estado, curas, extranjeros, vampiros. El Volga no se eligió al azar: un coche oficial, inalcanzable para una persona corriente, y por tanto el símbolo más reconocible del país de una autoridad a la que no se le hace señas.

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Críptido

El enano de Kyshtym, Alioshenka

En mayo de 1996 Tamara Prosvirina, vecina del pueblo de Kaolínovy, cerca de Kyshtym, en los Urales, se llevó a casa una criatura de unos veinticinco centímetros con el cráneo alargado y ojos grandes. La llamó Alioshenka, la alimentó y contó a los vecinos que se le había venido a vivir un hijo. A ella la ingresaron en un psiquiátrico; entretanto el cuerpo se filmó y se fotografió, y aquel otoño desapareció sin dejar rastro. Lo insólito del caso es la cantidad de material: vídeo, fotografías, decenas de entrevistas. Los trabajos genéticos posteriores apuntan a restos humanos, con toda probabilidad un recién nacido prematuro con graves malformaciones.

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Ficción

La Casa Silenciosa

La leyenda central del internet en ruso: la red tendría un fondo, y en ese fondo se alza la Casa Silenciosa — un punto donde uno lo aprende todo y deja de existir. A su alrededor creció toda una afición, el netstalking: la caza de los «niveles profundos» de la red a través de direcciones aleatorias, fragmentos de vídeo y cadenas de cifras. El texto que arrancó la difusión masiva, «La Casa Silenciosa y 49406», se publicó en el foro 4stor en 2013. En años de búsqueda no se ha producido ni un solo «nivel» confirmado, lo que no perjudica en nada a la leyenda: su objeto es por definición imposible de mostrar.

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Ficción

El experimento ruso del sueño

Un texto que apareció en la red hacia 2010: cinco presos, una cámara sellada, un gas que impide dormir, quince días de observación y en qué se convierten al final. Se presenta como un informe desclasificado de un laboratorio soviético de los años cuarenta. No existe laboratorio, ni informe, ni mención alguna de nada de esto antes de 2010, y la fotografía que acompaña al texto es una máscara animatrónica que se vende en tiendas de Halloween. La historia se difundió tanto que todavía reaparece con regularidad como «documento desclasificado».

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Folclore

La cueva de hielo Áskinskaya

Una cueva de Baskortostán con una sola sala que guarda columnas de hielo de hasta once metros, crecidas a lo largo de siglos. La temperatura se mantiene bajo cero todo el año: el aire frío entra en invierno y no puede salir. La tradición baskir sitúa aquí un espíritu guardián al que se dejaban ofrendas en la boca. En los años dos mil diez la afluencia de visitantes dañó algunas columnas y la cueva se cerró al acceso libre.

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Folclore

La Piedra Azul

Un bloque de doce toneladas en la orilla del lago Pleshchéyevo, santuario de los merias y luego de los eslavos. La iglesia lo combatió durante siglos: lo enterraron, lo hundieron en el lago y lo arrastraron en trineo para usarlo en los cimientos de un campanario — el trineo se hundió en el hielo, y décadas después la piedra estaba de vuelta en la orilla. También hay explicación física: el movimiento del hielo y el terreno lavado empujan el bloque hacia arriba. El nombre viene del color, que azulea al mojarse.

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Folclore

El kurgán de Salbyk

Un kurgán real de Jakasia rodeado de losas verticales de arenisca devónica de hasta cincuenta toneladas: la piedra se arrastró setenta kilómetros. Antes de la excavación el túmulo medía veinticinco metros de alto. Dentro había un enterramiento con varios acompañantes, muertos, a todas luces, para ese fin. El valle que lo rodea se llama el Valle de los Reyes: aquí hay varias decenas de kurganes y la mayoría sigue intacta.

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Folclore

El monte Belujá

El punto más alto del Altái, que los altaicos llaman Uch-Sumer y tienen por prohibido: no se subía, ni se hablaba alto al pie. Nicolás Roerich vino aquí en 1926 y ligó la montaña a Belovodie y a Shambhala; sus cuadros hicieron del Belujá el centro de una peregrinación esotérica rusa que no se ha secado. La cima está casi a la misma distancia de tres océanos, dato que a los esotéricos les gusta citar.

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Zona anómala

El cabo Ryty, en el Baikal

Uno de los tramos más cerrados de la orilla del Baikal: los buriatos lo tienen por tierra en la que no se pone el pie — allí viven espíritus, y la pena por entrar es la enfermedad o la muerte. A las mujeres se les prohibía siquiera acercarse. En el cabo se conserva un muro de piedra de edad y propósito desconocidos, y aquí la brújula se comporta de forma imprevisible por una anomalía magnética. Queda dentro de una reserva natural, y llegar legalmente es casi imposible.

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Folclore

Los petroglifos de Onega y el Demonio

Grabados en las rocas de la orilla del lago Onega, hechos hace cinco o seis mil años. La figura más conocida es el Bes: un ser humanoide de casi dos metros y medio, partido por la mitad por una grieta natural. Los monjes del monasterio de Múrom tallaron encima una cruz cristiana en el siglo XV para neutralizarlo, y ambas marcas siguen juntas en la piedra, lo que convierte esta roca en un documento poco común de una fe escribiendo sobre otra.

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Folclore

Los laberintos de Solovkí

Espirales de cantos rodados en las islas Solovkí, trazadas hace tres o cuatro mil años. Hay unas treinta, la mayor de veinticinco metros de diámetro. No tienen ramificaciones: un solo camino sinuoso hasta el centro y de vuelta. La explicación aceptada las liga a ritos funerarios y a impedir que un alma encuentre el camino de regreso a los vivos: al lado aparecen montones de piedra con hueso quemado.

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Zona anómala

La cueva de Denísova

Una cueva del Altái donde, en 2008, el ADN extraído del hueso del dedo de una niña reveló toda una especie humana desconocida: los denisovanos. Sus genes los llevan todavía poblaciones de Melanesia y del Tíbet, y los tibetanos heredaron de ellos una variante que ayuda en altura. Una capa contenía los restos de una muchacha cuya madre era neandertal y cuyo padre era denisovano: la única persona conocida de primera generación entre dos especies humanas distintas.

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Zona anómala

La meseta de Putorana

Una meseta de basalto del tamaño de Gran Bretaña al norte del círculo polar, tallada por cañones y cascadas, entre ellas la más alta de Rusia. La carretera más próxima está a cientos de kilómetros; se llega en helicóptero o por agua. Los evenkis tenían la meseta por morada de la deidad del fuego Josedem y no se asentaban en ella. La formaron las erupciones de los traps siberianos, ligadas a la extinción del Pérmico, la mayor de la historia del planeta.

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Zona anómala

La cueva Órdinskaya

La cueva subacuática de yeso más larga del mundo: más de cinco kilómetros de galerías inundadas bajo la orilla izquierda, en Kungur. El agua es tan clara que la visibilidad llega a cincuenta metros, y los buzos dicen que allí se vuela más que se bucea. La cueva ha matado a varios buceadores experimentados: los sifones no ofrecen referencias, y quien pierde el hilo no encuentra la salida. Los del lugar se apartaban de las dolinas mucho antes de que llegara nadie con botellas.

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Folclore

La cueva Kápova (Shulgán-Tash)

Una cueva de Baskortostán con pinturas parietales de unos diecisiete mil años: mamuts, caballos, rinocerontes, hechos en ocre. Antes de su descubrimiento en 1959 se creía que la pintura paleolítica solo existía en Europa occidental. En la epopeya baskir Ural-batyr el lago de su boca es la entrada al inframundo, gobernado por Shulgán, el hermano del héroe que se pasó al mal. La cueva y el lago llevan su nombre.

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Zona anómala

El Valle de la Muerte del Viliui

Un tramo del alto Viliui que los yakutos conocen como Eliuiu Cherkechej, el valle de los muertos. La tradición sitúa allí, hundidas en la tierra, unas semiesferas metálicas templadas por dentro donde uno puede resguardarse del frío, pero quien pasa la noche enferma y muere poco después. Las primeras menciones escritas de los calderos son del siglo XIX. Ninguna expedición ha encontrado nada, incluidas varias de los años dos mil con detectores de metales; las explicaciones van de afloramientos de basalto de traps a etapas de cohete gastadas.

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Críptido

El chuchunia de Verjoyansk

En el lugar habitado más frío de la Tierra, yakutos y evenos hablan del chuchunia: un hombre alto vestido de pieles que vive solo, roba renos y huye a una velocidad inverosímil. En los años veinte se acumularon informes suficientes para que la Academia de Ciencias enviara una expedición dirigida por Piotr Dravert. Los etnógrafos apuntan que la figura se apoya en algo real: proscritos y restos de clanes desaparecidos que pasaron a vivir apartados de la gente.

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Críptido

La cueva Azass y el yeti del Kuzbás

La Shoria montañosa, al sur del Kuzbás, es el escenario de la historia de hombre salvaje más ruidosa de Rusia. Desde 2009 los cazadores informaban de huellas y siluetas cerca de la cueva Azass, y las autoridades regionales se comportaron de forma inusual: recompensa de un millón de rublos, una conferencia internacional traída aquí en 2011 y un laboratorio propio abierto en la universidad local. Los escépticos señalaron lo bien que coincidía el auge de interés con el empeño en desarrollar el turismo en una comarca deprimida.

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Críptido

El almasty de Kabardino-Balkaria

El Cáucaso es la patria del almasty, el hombre salvaje caucásico: una criatura de unos dos metros cubierta de pelo rojizo que, según los pastores de montaña, baja a los rediles y se lleva ganado. En los años sesenta el profesor Borís Porshnev recogió aquí testimonios para la Academia de Ciencias y estudió el caso de Zana, una mujer que vivió en una aldea abjasia en el siglo XIX y a la que los del lugar tenían por un almasty capturado. Se siguió el rastro de sus descendientes hasta el siglo XX; el análisis genético de 2015 dio una ascendencia africana corriente.

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Críptido

El lago Jaiyr

Un lago en la desembocadura del Yana, famoso desde 1964, cuando un empleado de la estación biológica, Nikolái Gladkij, informó de una criatura en la orilla con la cabeza pequeña sobre un cuello largo, piel negra y una cresta en el lomo, que comía hierba. Komsomólskaya Pravda lo publicó y llegaron las expediciones. El director de la estación admitió después que la historia era inventada. El desmentido viajó mucho peor que la noticia, y Jaiyr sigue figurando entre los monstruos lacustres.

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Críptido

El lago Brosno y su dragón

Un lago pequeño pero insólitamente hondo de la óblast de Tver: más de cuarenta metros, cifra anómala por aquí. Una tradición recogida en las crónicas cuenta que un dragón del lago se tragó un destacamento del ejército de Batú camino de Nóvgorod, y que después el kan dio media vuelta. Los pescadores describen una «cabeza» que emerge y chapoteos que levantan ola en agua quieta. La ciencia ofrece algo más llano: el lago tiene sulfuro de hidrógeno, y las emisiones de gas del fondo abomban la superficie de vez en cuando.

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Críptido

El lago Seidozero y el Kuiva

Un lago sagrado sami en el macizo de Lovozero, en cuyo acantilado vertical destaca una figura humana oscura de casi setenta metros: el Kuiva. Los sami la tomaban por la sombra de un gigante muerto por atacar sus tierras y evitaban pescar a la vista de la roca. Los geólogos hablan de manchas de liquen y de piedra húmeda en las grietas. La expedición de Barchenko vino aquí en 1922 buscando rastros de Hiperbórea y, según el rumor, encontró algo; el material se clasificó y a él lo fusilaron en 1938.

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Folclore

El lago Baikal

El lago más profundo de la Tierra, con la quinta parte del agua dulce no congelada del mundo. La tradición buriata lo llena de espíritus, y el cabo Burján, en Oljón, es uno de los nueve santuarios de Asia, al que no todo chamán puede acercarse. Otro conjunto de relatos habla de los espejismos del Baikal, en los que se ven sobre el agua orillas y barcos que no existen; el efecto es físicamente real y viene de las capas de temperatura del aire.

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Folclore

Ergaki

Un nudo montañoso del Sayán Occidental con la Piedra Colgante: un bloque de varias toneladas apoyado en una pared con tal equilibrio que, según los relatos, podía mecerse con la mano. La tradición local dice que cuando caiga vendrá una desgracia; en los años dos mil se desplazó y dejó de moverse, lo que inquietó visiblemente a los visitantes. Aparte está el Sayán Dormido, una cresta cuyo perfil se lee como una figura humana tendida.

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Folclore

El Elbrús

La cima más alta de Europa y un volcán dormido al que, en una versión de la tradición, estuvo encadenado Prometeo. La montaña ha acumulado su propio cuerpo de historias: el refugio Priyut 11 que ardió en 1998, los cuerpos de soldados de la división alemana Edelweiss hallados donde plantaron una bandera en 1942, y las figuras entre la niebla que los montañeros describen casi con las mismas palabras que se usan en el Ben Macdui escocés.

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Folclore

Los Pilares de Krasnoyarsk

Rocas de sienita de hasta cien metros a las afueras de Krasnoyarsk, en torno a las cuales creció desde el siglo XIX una cultura local de escalada libre sin material, con su propio lenguaje y sus reglas. Las rocas tienen nombre: el Abuelo, las Plumas, la Puerta del León. Los escaladores llevan su propia lista de muertos — decenas en siglo y medio —, y casi cada roca está ligada a la muerte de alguien.

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Folclore

La cueva de hielo de Kungur

Una cueva de yeso del krai de Perm de unos seis kilómetros, con setenta lagos subterráneos y hielo permanente en las salas de entrada. El primer plano se levantó en 1703. La tradición dice que la hueste de Yermak invernó aquí antes de cruzar los Urales, y una gruta se llama las Lágrimas de las Damas: la leyenda cuenta que una hija de Cristián X de Dinamarca resbaló y murió aquí durante una visita.

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Folclore

Las cuevas de Sáblino

Antiguas explotaciones de arena de cuarzo a las afueras de San Petersburgo, extraída desde el siglo XIX para abastecer a las vidrierías. Quedan varias decenas de kilómetros de galerías, con derrumbes, lagos subterráneos y colonias de murciélagos en hibernación. Las cuevas fueron adoptadas hace mucho por la subcultura de la ciudad: junto a una de las entradas hay un altarcillo casero, y aquí todos pueden hablarte del Espeleólogo Blanco, un fantasma que salva o condena a quienes se pierden.

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Críptido

Monte Pidán

Una montaña de Primorie con la que va probablemente la leyenda más resistente del Extremo Oriente ruso: el hombre volador, una figura alada que los senderistas describen en los pedregales cercanos a la cumbre. El relato se recogió por primera vez en los años treinta. La montaña es conocida por algo más: los ríos de piedra de sus laderas parecen en algunos tramos obra de albañilería, y algunos historiadores locales insisten en que son restos de una fortaleza yurchen.

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Zona anómala

El cráter Patomski

Un cono de caliza triturada de cuarenta metros de alto en la taiga remota de la óblast de Irkutsk, hallado por el geólogo Vadim Kolpakov en 1949. Los evenkis lo llamaban el Nido del Águila de Fuego y no se acercaban. Se ha intentado toda explicación: meteorito, gas volcánico, una explosión nuclear subterránea, un yacimiento de uranio. Ninguna está confirmada, y el jefe de la expedición de 2005 murió de un infarto camino de él, lo que no perjudicó a su fama.

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Zona anómala

El pozo superprofundo de Kola

La perforación más profunda del mundo: 12 262 metros, taladrados entre 1970 y 1992. La ciencia sacó de allí sorpresas: agua a una profundidad donde no debería haberla y fósiles microscópicos en roca de dos mil millones de años. La leyenda urbana añadió las suyas: que un micrófono bajado al pozo grabó gritos y que la perforación se abandonó por un pozo al infierno. Esa grabación no existe y el proyecto terminó al hundirse la financiación, pero la historia vive por su cuenta.

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Zona anómala

Vottovaara

Un monte de Carelia cuya cima sostiene unos mil quinientos seidas: bloques apoyados sobre piedras más pequeñas como si tuvieran patas. Su origen no está resuelto: unos los leen como objetos de culto sami, otros como obra de un glaciar en retirada. Los árboles de arriba están retorcidos y partidos, lo que se atribuye a un terremoto de hace unos nueve mil años. Se lo tiene por uno de los principales lugares de poder del norte de Rusia.

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Zona anómala

El Triángulo de Moliobka

Un paraje en el límite del krai de Perm y la óblast de Sverdlovsk que a finales de los ochenta se convirtió en la primera zona anómala soviética de la que escribió la prensa nacional. Desde 1989 llegaron aquí miles de personas que denunciaban esferas luminosas, aparatos que fallaban, pérdida de orientación y «gente luminosa». El lugar se asocia a antiguos sitios de sacrificio mansi. Junto al pueblo hay ahora una estatua de un alienígena, y el flujo de investigadores se secó hace tiempo.

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Críptido

El lago Labynkyr y su diablo

Un lago del distrito de Oimiakón, en Yakutia, uno de los lugares habitados más fríos de la Tierra. Los evenos de allí hablan de un diablo desde el siglo XIX: una criatura oscura de boca enorme que se lleva renos y perros. El lago se comporta de forma extraña en invierno y conserva agua libre a cincuenta bajo cero. Las expediciones con sonar han registrado objetos grandes cerca del fondo, y ninguna ha sacado nada.

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Zona anómala

Metro-2

Una línea de metro secreta que oficialmente no existe: la leyenda urbana más resistente de Moscú. Según se cuenta, la «D-6» une el Kremlin con búnkeres, el edificio del ministerio de la Smolénskaya y la dacha cercana de Stalin, y hay una entrada en los sótanos del edificio principal de la Universidad Estatal de Moscú, del que se dice que tiene tantas plantas bajo tierra como por encima. Los diggers llevan décadas publicando mapas que no concuerdan entre sí; el ministerio de Defensa nunca ha confirmado nada, y tampoco lo ha desmentido con claridad. La leyenda se alimenta de ese silencio: cuanto menos se dice, más detallado se vuelve el mapa.

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Aparición

La Casa del Malecón

El bloque gris frente al Kremlin, levantado en 1931 para la élite soviética. Durante el Gran Terror sacaban de allí a la gente de noche: de unos quinientos pisos, más de un tercio quedó tocado por las purgas y algunos cambiaron de inquilinos varias veces. De ahí salen las leyendas: escaleras con puertas sin número, habitaciones en las que nadie entró a vivir durante años, pasos por los corredores de plantas vacías. Los vecinos contaban que de noche oían arrastrar muebles en el piso de al lado, cuando allí no vivía nadie. Sigue teniendo fama del edificio residencial más siniestro de Moscú, y es el caso en que la historia de fantasmas creció directamente de la historia documentada.

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Aparición

Ostánkino y la vieja del bastón

Ostánkino se levantó sobre el terreno de un viejo cementerio, y a ese hecho se agarra la leyenda más tenaz de Moscú. En el siglo XVI, cuando el boyardo Sotin se dispuso a arar aquí un campo, apareció una anciana encorvada con un bastón y le dijo que no molestara a los que yacían en la tierra, o la desgracia encontraría a quien lo hiciera. Desde entonces la «han visto» antes de cada desastre de la zona; el personal del centro de televisión la recordaba en los días previos al incendio de la torre en 2000. La gente la menciona con naturalidad, como se menciona un presagio, y casi nadie sabe decir dónde lo oyó por primera vez.

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Folclore

El solar de la torre Sújarev

La torre se alzó aquí desde 1695 hasta su demolición en 1934, pero la leyenda sobrevivió al edificio. Albergaba la Escuela de Matemáticas y Navegación, dirigida por Jacob Bruce, compañero de Pedro el Grande, astrónomo e ingeniero al que el rumor convirtió en hechicero. Se decía que tenía un observatorio en lo alto, que hacía experimentos de noche y que había emparedado en la fábrica un «libro negro» que daba poder sobre todas las cosas. Durante el derribo se buscó el libro y nunca apareció. Desde entonces se cuenta que el fantasma de Bruce se deja ver en la plaza Sújarevskaya, esperando a que reconstruyan la torre.

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Folclore

El piso maldito de la Bolshaya Sadóvaya

El piso 50 del número 10 de la Bolshaya Sadóvaya: el «piso maldito» de El maestro y Margarita, donde se instala el séquito de Voland. Bulgákov vivió aquí a principios de los años veinte, y la escalera ya tenía su fama antes de la novela: los vecinos decían que de ese piso desaparecía gente. Tras publicarse el libro, el portal quedó cubierto de citas y dibujos durante décadas; se pintaban las paredes y las inscripciones volvían. Ahora hay allí un museo, pero la costumbre de dejarle una nota a Voland no se ha ido a ninguna parte, y los del barrio hablan del gato negro del patio en un tono que no es del todo de broma.

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Zona anómala

Barranco de Golósov

Un barranco de Kolómenskoye del que Moscú cuenta historias como de un sitio donde el tiempo se afloja. En la versión más conocida, un destacamento de jinetes tártaros se desvaneció en él durante la incursión de Devlet Giray de 1571, y en 1621 aparecieron ante las puertas del zar unos jinetes con armaduras anticuadas. Interrogados, insistieron en que habían bajado al barranco huyendo de una persecución, se habían escondido en una niebla verdosa del fondo y habían salido de ella unos minutos después. Habían pasado cincuenta años. Abajo yacen dos peñascos enormes, el Ganso y la Piedra de la Doncella; todavía va gente a pedirles deseos, y la niebla realmente se demora allí más que en las laderas.

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Folclore

Arkaim

Un poblado fortificado circular de la Edad del Bronce en la región rusa de Cheliábinsk, excavado en 1987 justo antes de que lo inundara un embalse. El yacimiento atrajo enseguida a un público esotérico: llega gente de toda Rusia «por la energía».

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Zona anómala

Paso Diátlov

Una ladera de los Urales del Norte donde murieron nueve montañeros experimentados en febrero de 1959. Una tienda rajada desde dentro y unas heridas insólitas han alimentado decenas de hipótesis, del alud a unas pruebas de armamento.

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Zona anómala

Suceso de Tunguska

En junio de 1908 una explosión sobre la taiga siberiana derribó unos 80 millones de árboles en más de 2000 km². Nunca se halló un cráter, y la causa se discute desde hace más de un siglo.

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Edificio abandonado

Kadyktxán

Un poblado minero de la región rusa de Magadán, levantado por presos del Dalstroi y abandonado tras una explosión en la mina en 1996. Sus bloques siguen en la tundra de Kolimá con las ventanas rotas y los muebles dentro.

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